Tratamiento contra Lunares - Ya puedes hacer tu cita para quitarte esos lunares que no te gustan


Siempre miramos esas marquitas que tenemos en la piel que a veces pueden hacer sensual a alguien o a veces afearlo. ¿Pero qué son? Son pequeños grupos de células pigmentadas, que acumulan melanina en la piel. La melanina es la que le da el color a la piel, si hay más la piel es más negra, si hay menos más blanca. Se cree que algunos lunares y pecas aparecen por los efectos de la luz ultravioleta del Sol. Pero la causa principal de la aparición de los lunares es que algunas células llamadas melanocitos a veces crecen en grupo en vez de dispersas por la piel, como deberían. Estos son los encargados de darle a la piel su color natural. Son comunes en casi todas las personas, y generalmente aparecen después del nacimiento. La mayoría lo hace en la infancia y en la juventud, estos son llamados lunares adquiridos. Después de los 30 años no es común que salgan lunares nuevos. A los que son de nacimiento se los llama congénitos. Los adquiridos generalmente son pequeños, de menos de 6 milímetros, de un único color, de forma oval o circular, y están bien delimitados.

Cuando somos jóvenes se mantienen planos, pero a medida que envejecemos pueden abultarse un poco. Suelen concentrarse en el pecho y espalda, y en los brazos. Hay otros que por ahí aparecen en la adolescencia, y que suelen aparecer de a varios a la vez, y presentan entre sí características similares: tienden a ser más grandes y de tonos variados (café claro, obscuro, rosado). La forma tampoco es regular y su pigmento tiende a mezclarse paulatinamente con la piel. Estos son lunares de cuidado, que hay que hacer ver por algún médico especialista.

Los lunares son generalmente benignos, son una agrupación de células pigmentadas. La mayoría de las personas tienen entre 10 a 40 lunares, y la cantidad puede constantemente cambiar. Pueden salir en cualquier parte del cuerpo. Es muy importante familiarizarse con los lunares para poder notar cualquier cambio en ellos, ya que algunos pueden volverse cancerosos, especialmente desarrollar el melanoma. Estos pueden surgir junto o dentro de un lunar común o en alguna mancha oscura de la piel. Los lunares pueden tener una gran variedad de colores, formas y tamaños. Pueden ser del color de la piel, cafés, azules o negros, de forma redonda a oval y ser del tamaño de la punta de un alfiler o lo suficientemente grande para cubrir una extremidad. Aquellos que son mayores de 4 cm y están presentes al nacer, es recomendable quitarlos para evitar que se vuelvan cancerosos.

La superficie de un lunar puede ser suave, rugosa, plana o levantada. A lo largo de la vida pueden modificarse e incluso desaparecer. Los lunares no tienen una razón de ser, y los científicos no saben por qué se forman. La mayoría de los lunares son inofensivos y no requieren de atención médica.

Factores de riesgo

Muchos tipos de lunares tienen un alto porcentaje de probabilidad de volverse cancerosos como: lunares presentes en el nacimiento, llamados lunares congénitos, aquéllos que son más grandes del promedio, los de forma irregular o los lunares grandes con pelos tienen un porcentaje alto de convertirse en cancerígenos. Es muy importante que un médico los analice. Como en todos los cánceres de piel, el melanoma puede ser tratado con éxito, si se detecta a tiempo. Familiarízate con todos tus lunares y obsérvalos si cambian de color, tamaño o textura, en cuanto notes cualquier cambio acude con tu dermatólogo. Protege diariamente tu piel con un protector solar. Cualquier lunar de un tamaño anormal, debe ser revisado por tu médico.

Todas las personas deben visitar a un especialista de la piel al menos una vez en el año. Es algo que habitualmente no se hace porque no se le da importancia. Sin embargo, en el cáncer de piel el problema es que no existen muchos síntomas que avisen de su aparición como ocurre en otras enfermedades.

Los dermatólogos distinguen dos tipos: los congénitos, que son de nacimiento; y los adquiridos,que pueden aparecer a lo largo de la vida por un factor genético o por un exceso de exposición al sol. El problema surge cuando estos comienzan a sufrir variaciones en color, el borde o la forma, y cuando pican o sangran. Estos cambios podrían ser un signo de que el lunar se ha transformado en melanoma o cáncer de piel, y en estos casos es muy importante acudir con rapidez al dermatólogo y diagnosticar los pasos a seguir. No son hereditarios, lo que se hereda es un tipo de piel concreto predispuesto a que aparezcan. Los dermatólogos recomiendan seguir algunas pautas para estudiar los lunares y saber si son malignos: Asimetría: se debe sospechar de los lunares que no son redondos del todo y tienen ángulos asimétricos. Bordes: cuanto más irregular es el borde, más hay que vigilarlo. Color: suelen ser malos los que tienen más de un tono de color, por ejemplo, una parte marrón y otra negra o rojiza. Los lunares de un color marrón homogéneo suelen ser benignos. Diámetro: si el lunar tiene más de 6 milímetros de diámetro puede ser un melanoma y hay que vigilarlo. Si se inflama o cambia de textura puede ser peligroso. Si el lunar pica, duele o sangra es necesario acudir al médico.

Grupos de riesgo y recomendaciones

No todas las personas tienen la misma probabilidad de desarrollar un melanoma. Existen algunos grupos con mayor riesgo que deben tomar más precauciones:

  • Personas con antecedentes familiares
  • Personas con lunares que cambian de aspecto
  • Quienes tengan un gran número de lunares
  • Personas con ojos claros y pelo rubio o pelirrojo
  • Personas con piel muy blanca que se queman fácilmente al sol
  • Aquellos que tienen antecedentes de quemaduras solares en la infancia o juventud
  • Quienes por trabajo o aficiones pasan mucho tiempo expuestos al sol

La mayoría de los lunares aparecen durante los primeros 20 ó 30 años de vida. Precisamente es durante esos años, cuando el sol suele hacer más daño a la piel por permanecer mucho tiempo expuesta a la radiación y sufrir quemaduras.

Si se va a estar expuesto al sol es necesario evitar las horas centrales del día, de 11:00am a 5:00pm. También es fundamental aplicarse cremas de protección solar con filtros adecuados, y sobre todo usarlo de forma correcta, aplicarlo 15 minutos antes de la exposición al sol y reaplicar si es necesario, sobre todo si van a estar en contacto con el agua. Las personas de piel morena deben utilizar como mínimo una protección factor 15, y los de piel clara con protección mayor a 60. No olvidar que los niños merecen un extremo cuidado. Tener más de cien lunares supone un alto riesgo de desarrollar el peor cáncer de piel, que es el melanoma. Estas personas no deberían estar al sol y siempre tienen que usar factores de protección muy altos y protegerse con ropa.

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